1 Adán y Eva · Capítulo 57
- 1Mas cuando Adán salió y vio su espantosa figura, temióle y díjole: ¿Quién eres tú?
- 2Respondióle entonces Satanás y díjole: Yo soy quien me escondí dentro de la serpiente, y quien hablé a Eva, y la persuadí hasta que obedeció mi mandato. Yo soy quien la envió con mis dichos engañosos para engañarte a ti, hasta que ambos comisteis del fruto del árbol y abandonasteis el mandamiento de Dios.
- 3Pero cuando Adán oyó de él estas palabras, díjole: ¿Puedes hacerme un huerto como el que Dios me hizo? ¿O puedes vestirme de la misma naturaleza luminosa con que Dios me había vestido?
- 4¿Dónde está la naturaleza divina que me prometiste dar? ¿Dónde está aquel lisonjero hablar tuyo que tuviste con nosotros al principio, cuando estábamos en el huerto?
- 5Dijo entonces Satanás a Adán: ¿Crees tú que habiendo prometido algo a alguno se lo daría en verdad o cumpliría mi palabra? De ninguna manera. Pues yo mismo jamás pensé en alcanzar lo que prometí.
- 6Por eso caí, y te hice caer por aquello mismo por lo cual caí yo; y contigo también, cualquiera que reciba mi consejo, caerá por él.
- 7Mas ahora, ¡oh Adán!, por cuanto caíste estás bajo mi dominio, y yo soy rey sobre ti; porque me obedeciste y pecaste contra tu Dios. Ni habrá liberación alguna de mis manos hasta el día prometido a ti por tu Dios.
- 8Dijo además: Por cuanto no sabemos el día señalado contigo por tu Dios, ni la hora en que serás libertado, por esa causa multiplicaremos la guerra y la muerte sobre ti y sobre tu descendencia después de ti.
- 9Esta es nuestra voluntad y nuestro agrado: que no dejemos ni a uno de los hijos de los hombres para heredar nuestras jerarquías en el cielo.
- 10Porque en cuanto a nuestra morada, ¡oh Adán!, está en el fuego consumidor; y no cesaremos de nuestras maldades, no, ni un día ni una hora. Y yo, ¡oh Adán!, te prenderé fuego cuando entres en la cueva a morar en ella.
- 11Oyendo Adán estas palabras, lloró y lamentóse, y dijo a Eva: Oye lo que dijo; que no cumplirá nada de cuanto te habló en el huerto. ¿Acaso se hizo él en verdad rey sobre nosotros?
- 12Empero rogaremos a Dios, que nos crió, que nos libre de sus manos.