1 Adán y Eva · Capítulo 4
- 1Mas Adán y Eva lloraron por haber salido del huerto, su primera morada.
- 2Y a la verdad, cuando Adán miró su carne, que estaba mudada, lloró amargamente, él y Eva, por lo que habían hecho. Y anduvieron y descendieron suavemente a la Cueva de los Tesoros.
- 3Y al llegar a ella, Adán lloró sobre sí mismo y dijo a Eva: "¡Mira esta cueva, que ha de ser nuestra prisión en este mundo y lugar de castigo!
- 4¿Qué es ella en comparación del huerto? ¿Qué es su estrechez comparada con la anchura del otro?
- 5¿Qué es esta peña frente a aquellas arboledas? ¿Qué es la lobreguez de esta caverna en comparación con la luz del huerto?
- 6¿Qué es esta peña sobresaliente para cobijarnos, comparada con la misericordia del Señor que nos cubría con su sombra?
- 7¿Qué es el suelo de esta cueva comparado con la tierra del huerto? Esta tierra sembrada de piedras, y aquélla plantada de deliciosos árboles frutales."
- 8Y dijo Adán a Eva: "Mira tus ojos y los míos, que antes contemplaban a los ángeles alabando en el cielo, y esto sin cesar.
- 9Mas ahora no vemos como veíamos; nuestros ojos se han hecho de carne; no pueden ver como solían ver antes."
- 10Dijo aún Adán a Eva: "¿Qué es nuestro cuerpo hoy, en comparación de lo que era en los días pasados, cuando morábamos en el huerto?"
- 11Después de esto, Adán no quería entrar en la cueva, debajo de la peña sobresaliente; ni jamás hubiera querido entrar en ella.
- 12Mas se sometió al mandamiento de Dios, y dijo para sí: "Si no entro en la cueva, seré otra vez transgresor."