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Escrituras y Manuscritos

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3 Baruc · Capítulo 5

  1. 11. Y yo, Baruc, dije: He aquí que, Señor, me mostraste cosas grandes y maravillosas; y ahora muéstrame todas las cosas por causa del Señor.
  2. 22. Y el ángel me dijo: Ven, prosigamos. (Y yo proseguí) con el ángel desde aquel lugar cerca de ciento ochenta y cinco días de viaje.
  3. 33. Y él me mostró una llanura y una serpiente, que parecía tener doscientos pletros de longitud.
  4. 44. Y él me mostró el Hades, y su apariencia era sombría y abominable.
  5. 55. Y yo dije: ¿Quién es ese dragón y quién es ese monstruo a su alrededor?
  6. 66. Y el ángel dijo: El dragón es aquel que come los cuerpos de aquellos que pasan la vida perversamente, y es alimentado por ellos. Y este es el Hades, que también se parece mucho a él, en la medida en que también bebe cerca de un codo del mar, que no se desborda ni desciende en modo alguno.
  7. 77. Baruc dijo: ¿Y cómo (sucede esto)? Y el ángel dijo: Escucha, el Señor Dios hizo trescientos sesenta ríos, de los cuales los principales de todos son Alfias, Abiro y Gérico; y por causa de esto el mar no se agota.
  8. 88. Y yo dije: Te ruego que me muestres cuál es el árbol que extravió a Adán.
  9. 99. Y el ángel me dijo: Es la vid que el ángel Samael plantó, por lo cual el Señor Dios se indignó, y Él lo maldijo a él y a su planta, mientras que también por ese motivo Él no permitió que Adán la tocase, y por tanto el diablo siendo envidioso lo engañó a través de su vid.
  10. 1010. Y yo, Baruc, dije: Puesto que también la vid fue la causa de tan gran mal, y está bajo el juicio de la maldición de Dios, y fue la destrucción de los primeros creados, ¿cómo es ahora tan útil?
  11. 1111. Y el ángel dijo: Tú preguntas bien. Cuando Dios causó el diluvio sobre la tierra y destruyó toda carne y cuatrocientos nueve mil gigantes, y el agua subió quince codos por encima de los montes más altos, entonces el agua entró en el paraíso y destruyó todas las flores; pero retiró totalmente fuera de los límites el sarmiento de la vid y lo arrojó fuera. Y cuando la tierra apareció del agua, y Noé salió del arca, él comenzó a plantar las plantas que halló.
  12. 1212. Mas halló también el sarmiento de la vid; y lo tomó y pensó para sí: ¿Qué es entonces?
  13. 1313. Y yo vine y hablé con él sobre esto. Y él dijo: ¿Debo plantarlo o qué debo hacer? Ya que Adán fue destruido por causa de esto, no sea que yo también enfrente la ira de Dios por causa de esto.
  14. 1414. Y diciendo estas cosas él oró para que Dios le revelase lo que debía hacer respecto de esto. Y cuando terminó la oración que duró cuarenta días, y habiendo implorado muchas cosas y llorado, dijo:
  15. 1515. Señor, te ruego que me reveles lo que haré con respecto a esta planta. Mas Dios envió a su ángel Sarasael, y le dijo: Levántate, Noé, y planta el sarmiento de la vid, porque así dice el Señor: Su amargura se transformará en dulzura, y su maldición se convertirá en una bendición, y lo que de él fuere producido se convertirá en la sangre de Dios; y así como a través de él la raza humana obtuvo la condenación, también a través de Jesucristo, el Emanuel, ellos recibirán en Él el llamamiento ascendente, y la entrada en el paraíso.
  16. 1616. Sabe, por tanto, oh Baruc, que así como Adán a través de este mismo árbol obtuvo la condenación y fue despojado de la gloria de Dios, así también los hombres que ahora beben insaciablemente el vino que de ella es generado transgreden peor que Adán y están lejos de la gloria de Dios y se están entregando al fuego eterno.
  17. 1717. Pues ningún bien pasa por esto. Pues aquellos que beben hasta saciarse hacen estas cosas: ni un hermano se compadece de su hermano, ni un padre de su hijo, ni los hijos de sus padres, mas del beber vino vienen todos los males, como homicidios, adulterios, fornicaciones, perjurios, robos y cosas semejantes. Y nada bueno es establecido por esto.