LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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1 Enoc · Capítulo 83

  1. 11. Y ahora, hijo mío Matusalén, te mostraré todas mis visiones que he visto, contándolas delante de ti.
  2. 22. Dos visiones vi antes de tomar mujer, y la una era muy diferente de la otra: la primera, cuando aprendía a escribir; la segunda, antes de tomar a tu madre, cuando vi una visión terrible.
  3. 33. Y acerca de ellas oré al Señor. Me había acostado en la casa de mi abuelo Mahalaleel, cuando vi en una visión cómo el cielo se desplomó, y fue arrebatado, y cayó sobre la tierra.
  4. 44. Y cuando cayó sobre la tierra, vi cómo la tierra fue tragada en un gran abismo, y los montes quedaron suspendidos sobre montes, y los collados se hundieron sobre collados, y los árboles altos fueron arrancados de sus troncos, y arrojados abajo, y hundidos en el abismo.
  5. 55. Y luego una palabra cayó en mi boca, y alcé mi voz para clamar a gran voz, y dije: La tierra está destruida.
  6. 66. Y mi abuelo Mahalaleel me despertó, pues yo estaba acostado cerca de él, y me dijo: ¿Por qué clamas así, hijo mío, y por qué haces tal lamentación?
  7. 77. Y le conté toda la visión que había visto, y él me dijo: Cosa terrible has visto, hijo mío, y de grave importancia es tu visión en sueño, acerca de los secretos de todo el pecado de la tierra; ella ha de hundirse en el abismo y ser destruida con gran destrucción.
  8. 88. Y ahora, hijo mío, levántate y haz petición al Señor de la gloria, pues eres creyente, para que quede un remanente en la tierra, y para que él no destruya la tierra entera.
  9. 99. Hijo mío, del cielo vendrá todo esto sobre la tierra, y sobre la tierra habrá gran destrucción.
  10. 1010. Después de esto me levanté, y oré, e imploré, y supliqué, y escribí mi oración para las generaciones del mundo; y te mostraré todo, hijo mío Matusalén.
  11. 1111. Y cuando salí abajo y vi el cielo, y el sol saliendo en el oriente, y la luna poniéndose en el occidente, y unas pocas estrellas, y toda la tierra, y todo como él lo había conocido en el principio, entonces bendije al Señor del juicio y le ensalcé, porque hizo salir el sol por las ventanas del oriente; y él subió y se levantó en la faz del cielo, y partió y siguió recorriendo el camino que le fue mostrado.