1 Enoc · Capítulo 52
- 11. Y después de aquellos días, en aquel lugar donde yo había visto todas las visiones de lo que está escondido —porque yo había sido arrebatado en un torbellino y me habían llevado hacia el occidente—
- 22. allí mis ojos vieron todas las cosas secretas del cielo que han de ser: un monte de hierro, y un monte de cobre, y un monte de plata, y un monte de oro, y un monte de metal blando, y un monte de plomo.
- 33. Y pregunté al ángel que iba conmigo, diciendo: ¿Qué cosas son estas que he visto en secreto?
- 44. Y él me dijo: Todas estas cosas que has visto servirán al dominio de su Ungido, para que él sea potente y poderoso sobre la tierra.
- 55. Y aquel ángel de paz respondió, diciéndome: Espera un poco, y te serán reveladas todas las cosas secretas que rodean al Señor de los Espíritus.
- 66. Y estos montes que tus ojos han visto, el monte de hierro, y el monte de cobre, y el monte de plata, y el monte de oro, y el monte de metal blando, y el monte de plomo, todos estos estarán en la presencia del Escogido como la cera delante del fuego, y como el agua que desciende de lo alto sobre aquellos montes, y quedarán sin fuerza delante de sus pies.
- 77. Y acontecerá en aquellos días que nadie será salvo, ni por oro ni por plata, y nadie podrá escapar.
- 88. Y no habrá hierro para la guerra, ni nadie se vestirá de coraza. El bronce no servirá de nada, y el estaño no servirá de nada y no será estimado, y el plomo no será deseado.
- 99. Y todas estas cosas serán desechadas y destruidas de la superficie de la tierra, cuando el Escogido aparezca delante del rostro del Señor de los Espíritus.