1 Enoc · Capítulo 18
- 11. Vi los tesoros de todos los vientos; vi cómo él había provisto con ellos toda la creación y los firmes cimientos de la tierra.
- 22. Y vi la piedra angular de la tierra; vi los cuatro vientos que sostienen la tierra y el firmamento del cielo.
- 33. Y vi cómo los vientos extienden las bóvedas del cielo y tienen su puesto entre el cielo y la tierra; estas son las columnas del cielo.
- 44. Vi los vientos del cielo que giran y llevan la circunferencia del sol y todas las estrellas a su ocaso.
- 55. Vi los vientos sobre la tierra llevando las nubes; vi los caminos de los ángeles. Vi en el fin de la tierra el firmamento del cielo por encima.
- 66. Y proseguí y vi un lugar que arde de día y de noche, donde hay siete montes de piedras magníficas, tres hacia el oriente y tres hacia el sur.
- 77. Y en cuanto a los que estaban hacia el oriente, uno era de piedra de colores, y uno de perla, y uno de jacinto; y los que estaban hacia el sur, de piedra roja.
- 88. Mas el de en medio llegaba hasta el cielo, como el trono de Dios, de alabastro, y la cumbre del trono era de zafiro.
- 99. Y vi un fuego llameante. Y más allá de estos montes hay una región, el fin de la gran tierra; allí se completaban los cielos.
- 1010. Y vi un abismo profundo, con columnas de fuego celestial, y entre ellas vi caer columnas de fuego, que eran sin medida, así hacia la altura como hacia la profundidad.
- 1111. Y más allá de aquel abismo vi un lugar que no tenía firmamento del cielo por encima, ni tierra firmemente fundada por debajo; no había agua sobre él, ni aves, sino que era un lugar desierto y horrible.
- 1212. Vi allí siete estrellas como grandes montes ardientes; y cuando pregunté acerca de ellas,
- 1313. el ángel dijo: Este lugar es el fin del cielo y de la tierra; ha venido a ser prisión para las estrellas y para el ejército del cielo.
- 1414. Y las estrellas que ruedan sobre el fuego son las que transgredieron el mandamiento del Señor al comienzo de su salida, porque no salieron a sus tiempos señalados.
- 1515. Y él se airó contra ellas, y las ató hasta el tiempo en que su culpa fuese consumada, por diez mil años.