Historia de los Recabitas · Capítulo 22
- 11. Y yo, Criseo, siendo uno de los que moran en el desierto, lo divulgué fuera y lo di a todos los que quisiesen aprenderlo y aprovecharse de él.
- 22. Por tanto, los ángeles de Dios concurrieron a sepultar el cuerpo de Zósimo como una dádiva preciosa; y vimos el alma del bienaventurado resplandeciendo siete veces más que el sol.
- 33. Y luego en aquel paraje brotaron siete palmeras y cubrieron la cueva.
- 44. En aquel lugar brotó asimismo una fuente de agua, agua santa, y hasta el día de hoy sirve de medicina y salvación para todos los enfermos que a ella acuden.
- 55. Paz sea con todos los que oyeron la memoria del santo Zósimo; el Señor es abogado y socorro de todos por los siglos de los siglos. Amén.