Historia de los Recabitas · Capítulo 2
- 11. Y yo, Zósimo, saliendo de mi cueva guiado por Dios, partí sin saber a dónde iba; y habiendo caminado cuarenta días, desmayó mi espíritu y desfalleció mi cuerpo, y estando agotado me senté y perseveré orando en aquel lugar por tres días.
- 22. Y he aquí que vino del desierto una bestia, cuyo nombre es camello, y doblando sus rodillas en tierra, me recibió sobre su cerviz, y se adentró en el desierto y me asentó en tierra.
- 33. Había allí muchos aullidos de fieras, crujir de dientes y ponzoña mortífera.
- 44. Y temiendo yo, oré al Señor, y sobrevino en aquel paraje un gran terremoto con fragor, y una tempestad de viento sopló y me alzó de la tierra, elevándome en sus alas; y yo oraba y caminaba hasta que me asentó junto a un río, cuyo nombre es Eumeles.
- 55. Y he aquí que queriendo yo atravesar el río, clamó una voz desde las aguas, diciendo: «Zósimo, varón de Dios, no puedes pasar por mí, porque nadie puede hender mis aguas; mas alza tus ojos de las aguas al cielo».
- 66. Y mirando hacia arriba, vi un muro de nubes que se extendía desde las aguas hasta el cielo; y la nube dijo: «Zósimo, varón de Dios, por mí no pasa ave alguna de este mundo, ni soplo de viento, ni el mismo sol, ni puede el tentador de este mundo pasar a través de mí».