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Evangelio del Pseudo-Mateo · Capítulo 36

  1. 11. Hay un camino que saliendo de Jericó conduce hacia el río Jordán, al sitio por donde pasaron los hijos de Israel y donde afirman que reposó el arca del pacto.
  2. 22. Y siendo Jesús de ocho años, salió de Jericó y encaminó sus pasos hacia la ribera del Jordán.
  3. 33. Hallábase junto al camino una cueva en la ribera donde una leona amamantaba a sus cachorros, no osando ningún caminante transitar seguro por aquel paraje.
  4. 44. Llegando Jesús de Jericó, sabedor de que en aquella caverna criaba la leona su camada, entró en ella a la vista de todos.
  5. 55. Y cuando las fieras vieron a Jesús, corrieron con presteza a su encuentro y le adoraron rindiéndole acatamiento.
  6. 66. Y sentóse Jesús en la cueva, y los cachorros retozaban alrededor de sus plantas, halagándole mansamente con alborozo.
  7. 77. Y los leones grandes permanecían a distancia con las cabezas inclinadas, adorándole y batiendo pacíficamente sus colas.
  8. 88. Mirando los transeúntes desde lejos sin divisar a Jesús, comentaban: Si este muchacho o sus padres no fuesen reos de graves delitos, no se habría arrojado voluntariamente a la furia de los leones.
  9. 99. Y hallándose el gentío perplejo y acongojado con gran tristeza, he aquí que a vista de todos salió Jesús de la gruta, marchando los leones delante de Él y jugueteando los cachorrillos en derredor de sus pasos.
  10. 1010. Hallábanse los padres de Jesús mirando a lo lejos con cabezas bajas, conteniendo el aliento, al par que la muchedumbre no osaba acercarse por pavor a las fieras.
  11. 1111. Comenzó entonces Jesús a increpar a la multitud: ¡Cuánto mejores son estas bestias salvajes que vosotros, pues reconocen a su Dueño y le tributan gloria, mientras vosotros, nacidos a imagen y semejanza del Altísimo, lo desconocéis! Las bestias me acatan y se amansan, mas los hombres me contemplan y no quieren reconocerme.