Protoevangelio de Santiago · Capítulo 9
- 11. Y José, arrojando su hacha, salió al encuentro de ellos; y congregados todos juntos, tomaron cada cual su vara y fueron al encuentro del sumo sacerdote. Y habiendo recibido el sumo sacerdote las varas de todos ellos, entró en el templo y oró. Y acabada la oración, tomó las varas, salió y se las devolvió, mas en ninguna de ellas se manifestó prodigio alguno. Pero tomando José la última vara, he aquí que salió una paloma de la vara y voló sobre la cabeza de José. Y dijo el sacerdote a José: 'A ti te ha tocado en suerte recibir bajo tu custodia a la virgen del Señor.'
- 22. Mas José replicó diciendo: 'Tengo hijos y soy viejo, mientras que ella es muy joven; temo no sea yo causa de burla para los hijos de Israel.' Y respondió el sacerdote, diciendo a José: 'Teme al Señor tu Dios, y acuérdate de lo que Dios hizo a Datán, Abiram y Coré; cómo se abrió la tierra y fueron tragados vivos por su contradicción.'
- 33. Y atemorizado José, la recibió bajo su custodia. Y dijo José a María: 'He aquí que te he recibido del templo del Señor; ahora te dejo en mi casa, y voy a proseguir con mis obras de edificación, mas luego volveré a ti. El Señor te guardará.'