Pistis Sofía · Capítulo 66
Y el Primer Misterio continuó de nuevo en el discurso y dijo: "Aconteció entonces, antes que yo hubiese sacado a Pistis Sophia del caos, porque todavía no me había sido mandado por mi Padre, el Primer Misterio que mira hacia adentro,—en aquel tiempo, habiendo percibido las emanaciones del Obstinado que mi torrente de luz les había quitado los poderes de luz que habían quitado a Pistis Sophia y los había derramado en ella, y viendo de nuevo a Pistis Sophia, que resplandecía como desde el principio, enfureciéronse contra Pistis Sophia y clamaron de nuevo a su Obstinado para que viniese a socorrerlas, a fin de arrebatar de nuevo los poderes en Pistis Sophia.
2Y el Obstinado envió desde lo alto, desde el decimotercer eón, otro gran poder de luz. Descendió al caos como saeta voladora, para socorrer a sus emanaciones, a fin de quitar nuevamente las luces a Pistis Sophia. Y habiendo descendido aquel poder de luz, las emanaciones del Obstinado que estaban en el caos y oprimían a Pistis Sophia cobraron grande ánimo y persiguieron de nuevo a Pistis Sophia con grande espanto y grande alarma.
3Y algunas de las emanaciones del Obstinado la oprimían. Una de ellas mudóse en figura de una gran serpiente; otra asimismo mudóse en figura de un basilisco de siete cabezas; otra tornóse en figura de un dragón. Y además el primer poder del Obstinado, el que tenía rostro de león, y todas sus otras muy numerosas emanaciones allegáronse, oprimieron a Pistis Sophia y la llevaron de nuevo a las partes más bajas del caos y la sobrecogieron en extremo.
4Aconteció entonces que miró hacia abajo desde los doce eones Adamás el Tirano, el cual también estaba airado contra Pistis Sophia por cuanto deseaba ir a la Luz de las luces, que estaba sobre todos ellos; por tanto estaba airado contra ella. Aconteció, pues, que mirando hacia abajo Adamás el Tirano desde los doce eones, vio a las emanaciones del Obstinado oprimiendo a Pistis Sophia hasta quitarle todas sus luces.
5Aconteció entonces que, habiendo descendido el poder de Adamás al caos junto a todas las emanaciones del Obstinado,—al descender aquel demonio al caos, derribó a Pistis Sophia. Y el poder con rostro de león y la forma de serpiente y la forma de basilisco y la forma de dragón y todas las demás muy numerosas emanaciones del Obstinado rodearon a Pistis Sophia juntamente, deseando arrebatarle de nuevo sus poderes en ella, y oprimieron a Pistis Sophia sobremanera y la amenazaron.
6Aconteció entonces que, oprimiéndola y aterrorizándola en extremo, clamó de nuevo a la Luz y cantó loores diciendo: Oh Luz, tú eres quien me ha socorrido; venga tu luz sobre mí. Porque tú eres mi protector, y vengo a ti, oh Luz, teniendo fe en ti, oh Luz.
7Porque tú eres mi salvador de las emanaciones del Obstinado y de Adamás el Tirano, y me librarás de todas sus violentas amenazas. Y habiendo dicho esto Pistis Sophia, por mandato de mi Padre, el Primer Misterio que mira hacia adentro, envié de nuevo a Gabriel y a Miguel y al gran torrente de luz para que socorriesen a Pistis Sophia.
8Y di mandato a Gabriel y a Miguel para que sostuviesen a Pistis Sophia en sus manos, de modo que sus pies no tocasen la oscuridad de abajo; y les mandé asimismo que la guiasen en las regiones del caos de donde había de ser sacada. Aconteció entonces que, descendiendo los ángeles al caos juntamente con el torrente de luz, y viendo todas las emanaciones del Obstinado y las emanaciones de Adamás el torrente de luz, cómo resplandecía sobremanera sin medida de luz a su alrededor, atemorizáronse y dejaron a Pistis Sophia.
9Y el gran torrente de luz rodeó a Pistis Sophia por todos sus costados, a su izquierda y a su derecha y por todos sus lados, y se tornó corona de luz alrededor de su cabeza. Aconteció entonces que, habiendo el torrente de luz rodeado a Pistis Sophia, cobró gran ánimo, y no cesó de rodearla por todos sus lados; y ya no temía a las emanaciones del Obstinado que están en el caos, ni temía al otro nuevo poder del Obstinado que había arrojado al caos como saeta voladora, ni temblaba más ante el poder demoníaco de Adamás que había salido de los eones.
10Y además por mandato de mí mismo, el Primer Misterio que mira hacia afuera, el torrente de luz que rodeaba a Pistis Sophia resplandecía en gran manera; y Pistis Sophia moraba en medio de la luz, habiendo una gran luz a su izquierda y a su derecha y por todos sus costados, formando una corona en derredor de su cabeza.
11Y todas las emanaciones del Obstinado no pudieron volver su rostro, ni pudieron soportar el ímpetu de la gran luz del torrente, que era una corona sobre su cabeza. Y todas las emanaciones del Obstinado,—muchas de ellas cayeron a su derecha, porque ella brillaba sobremanera, y muchas otras cayeron a su izquierda, y no pudieron en ninguna manera acercarse a Pistis Sophia a causa de la gran luz; antes cayeron unas sobre otras o se agolparon juntas, sin poder causar daño alguno a Pistis Sophia, por cuanto había confiado en la Luz.
12Y por mandato de mi Padre, el Primer Misterio que mira hacia adentro, yo mismo descendí al caos resplandeciendo en extremo, y me acerqué al poder con rostro de león, que brillaba grandemente, y tomé toda su luz en él y detuve todas las emanaciones del Obstinado, de suerte que en adelante no fuesen a su región, esto es, al decimotercer eón.
13Y quité el poder de todas las emanaciones del Obstinado, y cayeron todas en el caos sin fuerza alguna. Y saqué a Pistis Sophia, estando ella a la diestra de Gabriel y de Miguel. Y el gran torrente de luz entró de nuevo en ella. Y Pistis Sophia vio con sus ojos a sus enemigos, cómo les había quitado su poder de luz.
14Y saqué a Pistis Sophia del caos, pisando ella la emanación con figura de serpiente del Obstinado, y pisando la emanación de basilisco de siete cabezas, y pisando el poder con rostro de león y de dragón. Hice que Pistis Sophia continuase en pie sobre la emanación del basilisco de siete cabezas del Obstinado, el cual era más poderoso que todos ellos en sus malas obras.
15Y yo, el Primer Misterio, me puse junto a él y tomé todos los poderes en él, e hice perecer toda su materia, de modo que no brotase simiente alguna de él de aquí en adelante."
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público