Cartas de Pablo y Séneca · Capítulo 8
- 1Pablo a Séneca, salud. Aunque sé que César, aun cuando a veces decae, es amador de nuestras maravillas, consentirás en no ser herido, sino amonestado. Pues considero que diste un paso gravísimo al poner en su conocimiento materia ajena a su religión y formación.
- 2Porque siendo él adorador de los dioses de las naciones, no veo por qué creíste conveniente que conociese este asunto, a no ser que piense que lo hiciste por desmedido afecto hacia mí. Te suplico que no procedas así en lo porvenir. Porque debes cuidar de no ofender a la emperatriz en tu amor por mí; con todo, su enojo no nos dañará si permanece, ni nos aprovechará si cesare. Como soberana, no se enojará; como mujer, se dará por ofendida. Pásalo bien.