Cartas de Pablo y Séneca · Capítulo 7
- 1Anneo Séneca a Pablo y a Teófilo, salud. Me declaro muy satisfecho con la lectura de tus cartas que enviaste a los gálatas, corintios y aqueos; y ojalá vivamos juntos de tal manera como te muestras inspirado por el sagrado temor. Porque es el Espíritu Santo que mora en ti y sobre ti el que expresa estos pensamientos tan excelsos y adorables.
- 2Quisiera, por tanto, que tuvieses cuidado en otros puntos, para que la elegancia del estilo no falte a la majestad del pensamiento. Y, hermano, para no ocultarte nada ni cargarlo en mi conciencia, te confieso que el Augusto quedó conmovido por tus sentimientos.
- 3Cuando le leí el comienzo de la virtud que hay en ti, fueron éstas sus palabras: que se maravillaba de que un varón no instruido con educación formal pudiese pensar de semejante modo. Le respondí que los dioses suelen hablar por boca de los inocentes, y no de aquellos que procuran mostrar con engaño lo que pueden por su doctrina. Y cuando le referí el ejemplo de Vatieno el rústico, a quien se aparecieron dos varones en el territorio de Reate, que después fueron reconocidos como Cástor y Pólux, pareció plenamente convencido. Pásalo bien.