Sobre la oración (Tertuliano) · Capítulo 18
- 1Otra costumbre se ha extendido ahora. Quienes ayunan se abstienen del beso de la paz, que es el sello de la oración, después de orar con los hermanos. Pero ¿cuándo es más apropiado concertar la paz con los hermanos que cuando, en tiempo de alguna observancia religiosa, nuestra oración asciende con mayor aceptación, para que también ellos participen en nuestra observancia y así se dispongan a tratar con su hermano de la propia paz? ¿Qué oración está completa si se separa del beso santo? ¿A quién estorba la paz mientras sirve a su Señor? ¿Qué clase de sacrificio es aquel del que los hombres se retiran sin paz? Sea cual sea nuestra oración, no será mejor que el cumplimiento del precepto que nos manda ocultar nuestros ayunos; pues ahora, al abstenernos del beso, se sabe que estamos ayunando.
- 2Pero, aunque haya alguna razón para esta práctica, para no contravenir ese precepto tal vez puedas aplazar tu beso de la paz en casa, donde no es posible mantener tu ayuno entera 687
- 3mente en secreto. Pero en cualquier otro lugar donde puedas ocultar tu observancia debes recordar el precepto; así puedes satisfacer las exigencias de la Disciplina fuera de casa y las de la costumbre en casa. Del mismo modo, el día de la Pascua, cuando la observancia religiosa del ayuno es general y, por así decirlo, pública, con razón omitimos el beso, sin preocuparnos de ocultar lo que hacemos en común con todos.