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Libro de Jaser · Capítulo 43

  1. 11. Y cuando vendieron los hijos de Jacob a su hermano José a los madianitas dolióles después el corazón por causa de él, y arrepintiéronse de su hecho buscando cómo tornarle a sí mas no pudieron hallarle.
  2. 22. Y volvió Rubén a la cisterna en que habían echado a José para sacarlo y volverlo a su padre; y paróse Rubén junto a la cisterna y no oyó rumor alguno, y clamó: ¡José! ¡José!, mas nadie respondía ni decía palabra.
  3. 33. Y dijo Rubén: José ha muerto de espanto o alguna serpiente le quitó la vida; y descendió Rubén a la cisterna y buscó a José mas no lo halló en el pozo, y salió fuera.
  4. 44. Y rasgó Rubén sus vestidos diciendo: El mozo no aparece, ¿y cómo miraré el rostro de mi padre si ha muerto? Y vino a sus hermanos y hallólos acongojados por causa de José deliberando entre sí cómo aplacarían a su padre; y dijo Rubén a sus hermanos: Vine a la cisterna y he aquí José no estaba allí, ¿qué diremos pues a nuestro padre, que de mí demandará al muchacho?
  5. 55. Respondiéronle sus hermanos diciendo: De esta y de aquella manera hicimos, y después nos dolió el corazón por este hecho; ahora estamos sentados buscando traza de cómo contentar a nuestro padre tocante a esto.
  6. 66. Y dijo Rubén a ellos: ¿Qué es esto que habéis hecho para hacer descender las canas de nuestro padre con dolor a la sepultura? No es buena la obra que habéis cometido.
  7. 77. Y sentóse Rubén con ellos, y levantáronse todos y juráronse mutuamente no manifestar esto a Jacob diciendo: El hombre que revelare esto a nuestro padre o a su familia o lo publicare a los hijos de la tierra, levantémonos todos contra él y matémosle a espada.
  8. 88. Y temiéronse los hijos de Jacob unos a otros en este negocio desde el menor hasta el mayor, y ninguno habló palabra guardando el secreto en sus corazones.
  9. 99. Y sentáronse después a deliberar e inventar qué habían de decir a su padre Jacob tocante a estas cosas.
  10. 1010. Y dijo Isacar a ellos: He aquí un consejo para vosotros si bien os pareciere: tomad la túnica que era de José y rompedla, y degollad un cabrito y empapadla en su sangre;
  11. 1111. Y enviadla a nuestro padre, y cuando la viere dirá: Alguna mala bestia le devoró; romped pues su túnica y quede su sangre en ella, y de esta suerte quedaremos libres de los reclamos de nuestro padre.
  12. 1212. Y agradóles el consejo de Isacar y escucháronle haciendo conforme a la palabra que Isacar les había aconsejado.
  13. 1313. Y apresuráronse y tomaron la túnica de José y rasgáronla, y degollaron un cabrito y tiñeron la túnica en la sangre del cabrito, pisoteándola en el polvo; y enviaron la túnica a su padre Jacob por mano de Neftalí encargándole que dijese estas palabras:
  14. 1414. Habíamos recogido el ganado y llegamos hasta el camino de Siquem y más allá, y hallamos esta túnica en el camino en el desierto cubierta de sangre y polvo; reconoce pues ahora si es o no la túnica de tu hijo.
  15. 1515. Y fue Neftalí y vino a su padre y entrególe la túnica, refiriéndole todas las palabras que sus hermanos le habían mandado.
  16. 1616. Y miró Jacob la túnica de José y conocióla, y cayó rostro en tierra quedando inmóvil como una piedra; y levantóse después y dio voces con lamentos y llanto diciendo: ¡Es la túnica de mi hijo José!
  17. 1717. Y apresuróse Jacob y envió a uno de sus criados a sus hijos, el cual fue y hallólos que venían por el camino con el rebaño.
  18. 1818. Y llegaron los hijos de Jacob a su padre al atardecer, y he aquí sus vestidos estaban rasgados y había polvo sobre sus cabezas, hallando a su padre clamando y llorando a gran voz.
  19. 1919. Y dijo Jacob a sus hijos: Decidme la verdad, ¿qué mal me habéis acarreado hoy tan de improviso? Respondieron a su padre Jacob diciendo: Veníamos hoy tras recoger el rebaño y llegamos hasta la ciudad de Siquem por el camino del desierto, y hallamos esta túnica manchada de sangre en tierra, y reconociéndola te la enviamos para que vieres si la conocías.
  20. 2020. Y oyó Jacob las razones de sus hijos y clamó a gran voz diciendo: La túnica de mi hijo es; mala bestia le devoró; despedazado ha sido José; pues yo le envié hoy a ver cómo estabais vosotros y el ganado para traerme respuesta, y él fue conforme le mandé y esto le aconteció mientras yo pensaba que estaba con vosotros.
  21. 2121. Respondieron los hijos de Jacob y dijeron: No llegó a nosotros ni le hemos visto desde que salimos de ti hasta ahora.
  22. 2222. Y oyendo Jacob sus palabras volvió a clamar a gran voz, y levantóse y rasgó sus vestidos y puso saco sobre sus lomos, llorando amargamente y gimiendo, alzando su voz en llanto y exclamando con estas razones:
  23. 2323. ¡José, hijo mío! ¡Oh hijo mío José! Te envié hoy a ver la paz de tus hermanos y he aquí has sido despedazado; por mi mano aconteció esto a mi hijo.
  24. 2424. Angustiado estoy por ti, José hijo mío, en gran manera congojado; cuán dulce me fuiste en vida y cuán amarga es tu muerte para mí.
  25. 2525. ¡Quién me diera que muriera yo en tu lugar, José hijo mío! Pues me duelo amargamente por ti, hijo mío, ¡oh hijo mío, hijo mío! José, hijo mío, ¿dónde estás y a dónde te llevaron? Despierta, levántate de tu paraje y ven a ver mi dolor por ti, oh hijo mío José.
  26. 2626. Ven ahora y cuenta las lágrimas que corren de mis ojos por mis mejillas y llévalas ante el Señor para que aparte de mí Su furor.
  27. 2727. ¡Oh José, hijo mío! ¿Cómo caíste en manos de quien nadie cayó desde el principio del mundo hasta hoy? Pues pereciste por el golpe cruel de un enemigo implacable, mas ciertamente sé que por la muchedumbre de mis pecados te ha sobrevenido esto.
  28. 2828. Despierta ahora y mira cuán amarga es mi congoja por ti, hijo mío; aunque yo no te creé ni te formé ni te di aliento ni alma, mas Dios fue quien te formó y labró tus huesos cubriéndolos de carne, inspirando en tus narices aliento de vida, y luego te dio a mí.
  29. 2929. Ciertamente Dios que te dio a mí te ha quitado de mí, y semejante calamidad te ha alcanzado.
  30. 3030. Y perseveró Jacob hablando semejantes razones sobre José llorando amargamente, y cayó en tierra quedando sin sentido.
  31. 3131. Y viendo todos los hijos de Jacob la congoja de su padre arrepintiéronse de lo que habían hecho y lloraron también ellos amargamente.
  32. 3232. Y levantóse Judá y alzó la cabeza de su padre del suelo recostándola en su regazo, limpiando las lágrimas de las mejillas de su padre; y lloró Judá con gran llanto mientras la cabeza de su padre reposaba en su seno inmóvil como una piedra.
  33. 3333. Y viendo los hijos de Jacob la aflicción de su padre alzaron sus voces continuando en lamentos, yaciendo aún Jacob en tierra sin sentido.
  34. 3434. Y levantáronse todos sus hijos y sus criados y los hijos de sus siervos rodeándole para consolarle, mas él rehusó ser consolado.
  35. 3535. E hizo toda la familia de Jacob grande duelo por causa de José y por la aflicción de su padre; y llegó la nueva a Isaac hijo de Abraham, padre de Jacob, y lloró amargamente por José él y toda su casa, saliendo del lugar donde moraba en Hebrón con sus hombres para consolar a Jacob su hijo, mas este rehusaba el consuelo.
  36. 3636. Y levantóse después Jacob del suelo corriendo el llanto por sus mejillas, y dijo a sus hijos: Levantaos y tomad vuestras espadas y vuestros arcos y salid al campo a buscar si podéis hallar el cuerpo de mi hijo para que yo lo sepulte.
  37. 3737. Buscad también, os ruego, entre las bestias fieras cazándolas, y a la primera que hallareis prendedla y traédmela; quizá tendrá piedad hoy el Señor de mi aflicción disponiendo delante de vosotros a la que despedazó a mi hijo para que me la traigáis y tome yo venganza de la causa de mi hijo.
  38. 3838. E hicieron sus hijos como su padre les había mandado, levantándose muy de mañana tomando cada uno su espada y su arco en mano, saliendo al campo a cazar las fieras.
  39. 3939. Y lloraba aún Jacob a grandes voces gimiendo y paseándose por la casa, batiendo las palmas de sus manos diciendo: ¡José hijo mío! ¡José hijo mío!
  40. 4040. Y fueron los hijos de Jacob al desierto a cazar las fieras y he aquí les salió un lobo al encuentro; y prendiéronle y trajéronlo a su padre diciéndole: Este es el primero que hallamos y te lo traemos conforme nos mandaste, mas el cuerpo de tu hijo no lo pudimos hallar.
  41. 4141. Y tomó Jacob la bestia de manos de sus hijos y clamó a gran voz llorando con la fiera en su mano, hablando con amargura de corazón a la bestia diciendo: ¿Por qué devoraste a mi hijo José? ¿Cómo no temiste al Dios de la tierra ni a mi dolor por mi hijo José?
  42. 4242. Y devoraste a mi hijo sin causa, no habiendo él cometido violencia, haciéndome culpable por su causa; por tanto Dios demandará la sangre del inocente.
  43. 4343. Y abrió el Señor la boca de la bestia para consolar a Jacob con sus palabras, y respondió a Jacob hablándole estas razones:
  44. 4444. Vive Dios que nos creó sobre la tierra y vive tu alma, señor mío, que no vi a tu hijo ni lo despedacé; mas de lejana tierra vine yo también buscando a mi hijo que hoy se apartó de mí, y no sé si está vivo o muerto.
  45. 4545. Y vine hoy al campo en pos de mi hijo y halláronme tus hijos prendiéndome y acrecentando mi quebranto, trayéndome hoy ante ti; y he aquí te he hablado toda mi verdad.
  46. 4646. Ahora pues, oh hijo de hombre, en tus manos estoy; haz de mí lo que bien te pareciere, mas por la vida de Dios que me creó que no vi a tu hijo ni lo hice pedazos, ni carne de hombre entró jamás en mi boca en todos los días de mi vida.
  47. 4747. Y cuando oyó Jacob las palabras de la bestia maravillóse sobremanera, y soltó a la fiera de su mano y ella se fue.
  48. 4848. Y continuaba Jacob llorando a gran voz y lamentando por José día tras día, haciendo duelo por su hijo por muchos días.