Judit · Capítulo 4
- 11. Y los hijos de Israel que habitaban en Judea oyeron todo lo que Holofernes, general de Nabucodonosor, rey de los asirios, había hecho a las naciones, y de qué manera había saqueado todos sus templos y los había reducido a nada.
- 22. Por lo cual tuvieron gran temor de él, y se turbaron por Jerusalén y por el templo del Señor su Dios;
- 33. porque poco antes habían vuelto del cautiverio, y todo el pueblo de Judea se había reunido recientemente; y los vasos, y el altar, y la casa habían sido santificados después de la profanación.
- 44. Por lo cual enviaron mensajeros a todos los términos de Samaria, y a las aldeas, y a Bet-horón, y Belmén, y Jericó, y a Coba, y Esora, y al valle de Salem;
- 55. y ocuparon de antemano todas las cumbres de los montes altos, y fortificaron las aldeas que había en ellos, y almacenaron víveres para la provisión de la guerra; porque sus campos habían sido segados poco antes.
- 66. También Joacim, el sumo sacerdote, que en aquellos días estaba en Jerusalén, escribió a los que habitaban en Betulia y en Betomestaim, que está frente a Esdrelón, hacia la llanura, cerca de Dotaín,
- 77. mandándoles que guardasen los pasos de la región montañosa; porque por ellos se entraba en Judea, y era fácil detener a los que quisiesen subir, porque el paso era estrecho, para dos hombres a lo más.
- 88. E hicieron los hijos de Israel como les había mandado Joacim el sumo sacerdote, con los ancianos de todo el pueblo de Israel, que habitaban en Jerusalén.
- 99. Entonces todo hombre de Israel clamó a Dios con gran fervor, y con gran vehemencia humillaron sus almas;
- 1010. ellos, y sus mujeres, y sus hijos, y su ganado, y todo extranjero y jornalero, y sus siervos comprados por dinero, ciñeron sus lomos de cilicio.
- 1111. Así todo hombre y mujer, y los niños pequeños, y los moradores de Jerusalén se postraron delante del templo, y echaron ceniza sobre sus cabezas, y extendieron su cilicio delante del rostro del Señor; también pusieron cilicio alrededor del altar,
- 1212. y clamaron al Dios de Israel todos a una con fervor, que no entregase a sus hijos al pillaje, y a sus mujeres al saqueo, y las ciudades de su heredad a la destrucción, y el santuario a la profanación y al oprobio, para gozo de las naciones.
- 1313. Así Dios oyó sus oraciones y miró sus aflicciones; porque el pueblo ayunó muchos días en toda Judea y en Jerusalén, delante del santuario del Señor Todopoderoso.
- 1414. Y Joacim el sumo sacerdote, y todos los sacerdotes que estaban delante del Señor, y los que ministraban al Señor, tenían sus lomos ceñidos de cilicio, y ofrecían el holocausto continuo, con los votos y las ofrendas voluntarias del pueblo,
- 1515. y tenían ceniza sobre sus mitras, y clamaban al Señor con todas sus fuerzas, que mirase con benevolencia a toda la casa de Israel.