LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

← Jubileos

Jubileos · Capítulo 11

  1. 1En el trigésimo quinto jubileo, en la tercera semana en el año primero, tomó Reu por esposa a Ora, hija de Ur, hijo de Kesed; y parióle un hijo llamándole Serug en el séptimo año de esta semana del jubileo.
  2. 2Y comenzaron los hijos de Noé a pelear unos contra otros cautivándose y matándose mutuamente, derramando sangre humana sobre la tierra, comiendo sangre, levantando fortalezas, baluartes y torres, haciéndose señores de pueblos, fundando reinos y guerreando pueblo contra pueblo, nación contra nación y ciudad contra ciudad; maquinando maldad, forjando armas y enseñando a sus hijos la guerra; capturando plazas y comerciando con siervos y siervas.
  3. 3Y Ur, hijo de Kesed, edificó la ciudad de Ur de los caldeos llamándola según su propio nombre y el nombre de su padre.
  4. 4Y formaron imágenes de fundición adorando cada cual su ídolo de fundición que fabricaba para sí; y comenzaron a labrar esculturas y obras abominables, ayudándoles los espíritus inmundos para extraviarlos cometiendo desafueros e impurezas.
  5. 5Y el príncipe Mastema ponía grande empeño en fomentar esto, despachando a los espíritus que estaban bajo su potestad para incitar a todo género de iniquidad, prevaricación y pecado, a fin de corromper, destruir y verter sangre sobre el orbe.
  6. 6Por esta causa llamó Serug a su hijo Serug, por cuanto todos se entregaban a cometer toda suerte de transgresiones y pecados.
  7. 7Creció y moró en Ur de los caldeos cabe el padre de la madre de su esposa adorando a los ídolos; y tomó por mujer en el trigésimo sexto jubileo, en la quinta semana en el año primero, a Melca, hija de Kaber, prima suya.
  8. 8Y dio a luz a Nacor en el primer año de esta semana; y creció Nacor morando en Ur de los caldeos, instruyéndole su padre en las ciencias de los caldeos para adivinar y agorar conforme a las señales celestiales.
  9. 9Y en el trigésimo séptimo jubileo, en la sexta semana en el año primero, tomó por esposa a Ijasca, hija de Nestag de los caldeos.
  10. 10Y dio ella a luz a Taré en el séptimo año de esta semana.
  11. 11Y envió el príncipe Mastema cuervos y aves voraces para devorar las semillas arrojadas al suelo, asolando la tierra y despojando a los hombres del fruto de su sudor; de suerte que antes que cayesen en la tierra los cuervos las arrebataban de la haz del suelo.
  12. 12Por esta causa llamó su nombre Taré, porque los cuervos y las aves causaban ruina tragándose las semillas.
  13. 13Y tornáronse estériles los años por causa de las aves que devoraban los frutos de los árboles, salvándose con sumo esfuerzo tan sólo una corta porción de las cosechas en aquellos tiempos.
  14. 14Y en el trigésimo noveno jubileo, en la segunda semana en el primer año, tomó Taré para sí una esposa, y su nombre era Edna, la hija de Abram, hija de la hermana de su padre.
  15. 15Y en el séptimo año de esta semana dio ella a luz un hijo llamándole Abram, según el nombre del padre de su madre que había muerto antes que ella concibiese.
  16. 16Y comenzó el niño a discernir los extravíos de la tierra viendo que todos se postraban ante ídolos e impurezas; y enseñóle su padre las letras, teniendo dos semanas de años de edad, apartándose de su padre para no adorar ídolos con él.
  17. 17Y comenzó a implorar al Hacedor de todas las cosas rogando que le preservase de los descaminos de los hijos de los hombres, para que su suerte no cayese en el error, inmundicias y abominaciones del siglo.
  18. 18Y llegó la sazón de la siembra saliendo todos juntamente a resguardar sus sementeras de los cuervos rapaces, y salió Abram con ellos siendo muchacho de catorce años.
  19. 19Y vino una nube espesa de cuervos para tragar las semillas; mas corrió Abram saliéndoles al encuentro antes de que tocasen el suelo, clamando a gran voz contra ellos diciéndoles: ¡No descendáis; volveos al paraje de donde vinisteis! Y las aves retrocedieron.
  20. 20E hizo retroceder a la bandada de cuervos siete veces en aquel mismo día, de modo que en toda la comarca donde Abram estaba no se posó cuervo alguno.
  21. 21Y cuantos estaban con él por toda la tierra miraron cómo clamaba haciendo volver a los cuervos del cielo, engrandeciéndose su nombre por toda la comarca de los caldeos.
  22. 22Y acudieron a él en aquel año cuantos deseaban sembrar, acompañándolos Abram hasta fenecer la siembra; y sembraron sus heredades recogiendo grano abundante para sustentarse y saciarse.
  23. 23Y en el primer año de la sexta semana instruyó Abram a los artífices que labraban arreos para bueyes haciéndoles componer una tolva sobre el arado, de suerte que la semilla caía en el surco quedando cubierta al punto debajo de la tierra sin temor a las aves.
  24. 24Y labraron de este modo todos los arados sembrando y cultivando la tierra según Abram les enseñó, cesando el temor a las aves del cielo.