Historia de José el Carpintero · Capítulo 18
Habiendo hablado así mi padre José, no pudo llorar más. Y vi que la muerte se enseñoreaba ya de él. Y mi madre, virgen inmaculada, se levantó y vino a mí, diciendo: Oh amado hijo mío, este piadoso anciano José está ya muriendo. Y respondí: Oh amadísima madre mía, de cierto sobre todas las criaturas nacidas en este mundo pesa la misma necesidad de la muerte; porque la muerte tiene dominio sobre todo el género humano. Aun tú misma, oh virgen madre mía, debes esperar el mismo fin de vida que los demás mortales. Y con todo, tu muerte, así como la muerte de este varón piadoso, no es muerte, sino vida perdurable para la eternidad. Es más: aun yo debo morir, por lo que atañe al cuerpo que he recibido de ti. Mas levántate, oh venerable madre mía, y entra adonde está José, aquel bendito anciano, a fin de que veas lo que acontecerá cuando su alma suba de su cuerpo.
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
Texto en inglés: Ante-Nicene Fathers, vol. 8 (Buffalo: Christian Literature Publishing Co., 1886), History of Joseph the Carpenter, Alexander Walker, 1886 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Ante-Nicene Fathers, vol. 8 (Buffalo: Christian Literature Publishing Co., 1886), History of Joseph the Carpenter, Alexander Walker (1886) · dominio público