José y Asenat · Capítulo 27
- 11. Y Benjamín estaba sentado con ella en el carro, a la derecha; y Benjamín era un mozo fuerte como de diecinueve años, y sobre él había una hermosura y un poder inefables como los de un cachorro de león, y él también era temeroso en extremo de Dios.
- 22. Entonces Benjamín saltó del carro y tomó una piedra redonda de la quebrada y llenó su mano y tiró al hijo de Faraón e hirió su sien izquierda y le causó una herida grave, y él cayó de su caballo a tierra medio muerto.
- 33. Y luego Benjamín, habiendo corrido hacia una peña, dijo al cochero de Aseneth: "Dame piedras de la quebrada." Y él le dio cincuenta piedras. Y Benjamín tiró las piedras y mató a los cincuenta hombres que estaban con el hijo de Faraón, hundiéndose todas las piedras en sus sienes.
- 44. Entonces los hijos de Lea, Rubén y Simeón, Leví y Judá, Isacar y Zabulón, persiguieron a los hombres que armaron celadas contra Aseneth y, de sorpresa, cayeron sobre ellos y los mataron a todos; y los seis hombres mataron a dos mil setenta y seis hombres.
- 55. Y los hijos de Bala y de Zilpa huyeron de su presencia y dijeron: "Hemos perecido a manos de nuestros hermanos, y el hijo de Faraón también murió por mano del joven Benjamín, y todos los que estaban con él perecieron a manos del muchacho Benjamín. Por tanto, venid, matemos a Aseneth y a Benjamín y huyamos al matorral de estos juncos."
- 66. Y vinieron contra Aseneth teniendo sus espadas desenvainadas y cubiertas de sangre. Y Aseneth, cuando los vio, temió mucho y dijo: "Señor Dios, que me vivificaste y me libraste de los ídolos y de la corrupción de la muerte, así como me dijiste que mi alma vivirá para siempre, líbrame ahora también de estos hombres impíos."
- 77. Y el Señor Dios oyó la voz de Aseneth, e inmediatamente las espadas de los adversarios cayeron de sus manos sobre la tierra y fueron vueltas ceniza.