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José y Asenat · Capítulo 24

  1. 11. El hijo de Faraón entonces continuó lleno de miedo y tristeza por temer a los hermanos de José, y nuevamente enloqueció en gran manera a causa de la hermosura de Aseneth, y sufrió mucho.
  2. 22. Entonces sus siervos dijeron a su oído: "He aquí que los hijos de Bala y los hijos de Zilpa, las siervas de Lea y de Raquel, esposas de Jacob, están en gran enemistad contra José y Aseneth y los aborrecen; éstos serán para ti en todas las cosas conforme a tu voluntad."
  3. 33. Inmediatamente, por tanto, el hijo de Faraón envió mensajeros y los llamó, y ellos vinieron a él en la primera hora de la noche, y estuvieron en su presencia, y él les dijo: "He aprendido de muchos que sois hombres poderosos." Y Dan y Gad, los hermanos mayores, le dijeron: "Que mi señor hable ahora a sus siervos lo que él desea, para que tus siervos oigan y podamos hacer de acuerdo con tu voluntad."
  4. 44. Entonces el hijo de Faraón se regocijó con gran alegría y dijo a sus siervos: "Apartaos ahora de mí por un breve espacio de tiempo, pues tengo una plática secreta que mantener con estos hombres." Y todos ellos se retiraron. Entonces el hijo de Faraón mintió y les dijo: "He aquí que ahora la bendición y la muerte están delante de vuestros rostros; por tanto, tomad la bendición en vez de la muerte, porque sois hombres poderosos y no moriréis como mujeres; mas sed valientes y vengaos de vuestros enemigos.
  5. 55. Pues oí a José, vuestro hermano, decir a Faraón, mi padre: 'Dan, Gad, Neftalí y Aser no son mis hermanos, sino hijos de las siervas de mi padre; espero, por tanto, la muerte de mi padre y los borraré de la tierra, junto con todos sus descendientes, para que no hereden con nosotros, porque son hijos de siervas. Pues éstos también me vendieron a los ismaelitas y yo les retribuiré de nuevo de acuerdo con lo que cometieron inicuamente contra mí; sólo mi padre morirá.' Y mi padre Faraón lo alabó por estas cosas y le dijo: 'Tú has hablado bien, hijo. Por tanto, toma de mí hombres poderosos y procede contra ellos de acuerdo con lo que ellos hicieron contra ti, y yo seré un ayudador para ti.'"
  6. 66. Y cuando Dan y Gad oyeron estas cosas del hijo de Faraón, se turbaron mucho y se entristecieron profundamente, y le dijeron: "Te rogamos, Señor, ayúdanos; pues de aquí en adelante seremos tus esclavos y siervos y moriremos contigo."
  7. 77. Y el hijo de Faraón dijo: "Yo seré un ayudador para vosotros, si vosotros también dais oídos a mis palabras." Y ellos le dijeron: "Mándanos lo que deseas y haremos de acuerdo con tu voluntad." Y el hijo de Faraón les dijo: "Yo mataré a mi padre Faraón esta noche, pues ese Faraón es como el padre de José y le dijo que le ayudaría contra vosotros; y matad a José, y yo tomaré a Aseneth para mí como mujer, y vosotros seréis mis hermanos y coherederos de todos mis bienes."
  8. 88. Y Dan y Gad le dijeron: "Nosotros somos tus siervos hoy y haremos todas las cosas que tú nos has ordenado. Y oímos a José decir a Aseneth: 'Ve mañana a la posesión de nuestra heredad, pues es el tiempo de la vendimia'; y él envió seiscientos hombres poderosos para la guerra con ella y cincuenta precursores. Ahora, por tanto, óyenos y hablaremos con nuestro señor." Y ellos le contaron todas sus palabras secretas.
  9. 99. Entonces el hijo de Faraón dio a los cuatro hermanos quinientos hombres para cada uno y les nombró jefes y líderes. Y Dan y Gad le dijeron: "Nosotros somos tus siervos hoy y haremos todas las cosas que tú nos has ordenado, y partiremos de noche y acecharemos en la quebrada y nos esconderemos en el matorral de los juncos; y tú toma contigo cincuenta arqueros a caballo y cabalgarás un largo camino delante de nosotros, y Aseneth vendrá y caerá en nuestras manos, y nosotros cortaremos a los hombres que están con ella, y ella misma huirá delante de su carro y caiga en tus manos y hagas con ella lo que tu alma desea; y después de estas cosas mataremos a José también mientras él está de luto por Aseneth."
  10. 1010. El hijo primogénito de Faraón, entonces, cuando oyó estas cosas, se alegró mucho y los envió a ellos y dos mil guerreros con ellos. Y cuando llegaron a la quebrada se escondieron en el matorral de los juncos, y se dividieron en cuatro compañías, y tomaron posición en el otro lado de la quebrada como por la parte del frente, quinientos hombres de este lado del camino y de aquél, y en el lado más próximo de la quebrada también el resto permaneció, y ellos mismos también tomaron posición en el matorral de los juncos, quinientos hombres de este lado y de aquél del camino; y entre ellos había un camino ancho y espacioso.