Ignacio a los Tralianos · Capítulo 4
- 1Muchos y profundos pensamientos tengo en Dios; mas me pongo tasa a mí mismo, para no perecer por mi jactancia. Porque ahora me es menester temer más y no prestar oído a los que me ensoberbecen; pues los que me dicen tales cosas me son como azotes.
- 2Porque aunque deseo padecer, no sé si soy digno; porque la envidia del diablo no es vista por muchos, mas contra mí libra la más fiera guerra. Anhelo, pues, la mansedumbre, por la cual el príncipe de este siglo es destruido.