Ignacio a los Romanos · Capítulo 2
- 1Porque no querría que buscaseis agradar a los hombres, sino agradar a Dios, como ciertamente Le agradáis. Porque ni yo mismo tendré jamás coyuntura semejante para alcanzar a Dios, ni vosotros, si guardáis silencio, podréis suscribir obra más noble. Porque si calláis y me dejáis libre, seré palabra de Dios; mas si amáis mi carne, seré de nuevo mero clamor.
- 2No me otorguéis más sino que sea derramado en libación a Dios, mientras aún hay altar dispuesto; para que congregados en coro en amor cantéis al Padre en Jesucristo, por haber concedido Dios que el obispo de Siria se hiciese presente en el Occidente, habiéndole llamado desde el Oriente. Bueno es ponerse del mundo para Dios, para levantarse en Él.