Ignacio a los Esmirniotas · Capítulo 8
- 1Huid de las divisiones como principio de males. Seguid todos al obispo, como Jesucristo al Padre, y al presbiterio como a los Apóstoles; y a los diáconos respetad como al mandamiento de Dios. Ninguno haga sin el obispo cosa alguna de las que pertenecen a la Iglesia. Tened por válida aquella eucaristía que se celebrare bajo la presidencia del obispo o de quien él hubiere delegado.
- 2Dondequiera que apareciere el obispo, allí esté la muchedumbre; así como donde estuviere Jesús, allí está la Iglesia universal. No es lícito sin el obispo ni bautizar ni celebrar ágapes; mas cuanto él aprobare, esto es también agradable a Dios; para que todo cuanto hiciereis sea firme y válido.