Ignacio a los Esmirniotas · Capítulo 4
- 1Mas os advierto estas cosas, carísimos míos, sabiendo que vosotros mismos así lo sentís. Con todo os vigilo de antemano para guardaros de bestias feroces en figura humana — hombres a quienes no solo no debéis recibir, sino si fuera posible ni aun toparos con ellos; solo orad por ellos, si por ventura se arrepienten. Cosa difícil ciertamente, pero Jesucristo, nuestra vida verdadera, tiene potestad sobre ello.
- 2Porque si tales cosas fueron obradas por nuestro Señor en apariencia, prisionero soy yo también en apariencia. ¿Y por qué me he entregado yo a la muerte, al fuego, a la espada, a las fieras? Empero cerca de la espada, cerca de Dios; entre las fieras, en compañía de Dios. Solo sea en el nombre de Jesucristo, para que padezcamos juntamente con Él. Todo lo sufro, capacitándome Aquel que es Hombre perfecto.