Hechos de Jantipa y Políxena · Capítulo 23
- 1Después de decirle esto a Políxena y hacer una cruz de madera, Jantipa fue a ver a Pablo; Políxena quedó sola en la alcoba, pues su nodriza también había ido con Jantipa.
- 2Hacia la medianoche, cierto hombre poderoso por sus riquezas y por quienes lo apoyaban encontró las puertas abiertas y entró valiéndose de artes mágicas, deseoso de llevarse a Políxena.
- 3Al descubrirlo, ella huyó al molino, pero los magos, guiados por los demonios, la encontraron.
- 4Y ella, sin encontrar ninguna puerta por donde escapar, dijo: ¡Ay de mí, entregada a este destructor! Pues había oído que él era enemigo de su pretendiente y que hacía esto para atacarlo y afligirlo, por ser un hombre ladrón y sumamente cruel.
- 5Entonces la apresaron, salieron de la ciudad y la arrastraron hacia el mar.
- 6Miró a un lado y a otro, pero no había nadie que la librase; y, gimiendo, dijo: ¡Ay, hermana mía Jantipa, enviaste setecientas monedas de oro a Roma para comprar libros con los cuales profetizaras acerca de mí! Pues esta tarde leíste: Miré a mi derecha y observé, pero no había nadie que me conociera; se me acabó la posibilidad de huir y nadie busca mi alma.