Hechos de Pedro · Capítulo 40
- 1Y cuando la multitud que estaba presente pronunció el Amén con gran clamor, juntamente con el Amén Pedro entregó su espíritu al Señor.
- 2Y Marcelo, no pidiendo licencia a nadie, pues no era posible, cuando vio que Pedro había expirado, lo bajó de la cruz con sus propias manos y lo lavó con leche y vino; y cortó finamente siete minas de almáciga, y de mirra, áloes y hoja de la India otras cincuenta, y perfumó su cuerpo y llenó un ataúd de mármol de gran precio con miel ática y lo puso en su propio sepulcro.
- 3Mas Pedro de noche apareció a Marcelo y dijo: Marcelo, ¿no has oído lo que dice el Señor: Deja que los muertos entierren a sus propios muertos? Y diciendo Marcelo: Sí, Pedro le dijo: Aquello, pues, que has gastado en los muertos, lo has perdido; porque tú, estando vivo, como hombre muerto has cuidado de los muertos. Y Marcelo despertó y contó a los hermanos la aparición de Pedro; y estuvo con los que habían sido confirmados en la fe de Cristo por Pedro, siendo él mismo confirmado aún más hasta la venida de Pablo a Roma.