Hechos de Pedro · Capítulo 29
- 1Y en la misma hora le adoraron como a un Dios, postrándose a sus pies, y a los enfermos que tenían en casa, para que los sanase.
- 2Mas el prefecto, viendo que tan gran multitud acudía a Pedro, significó a Pedro que se retirase; y Pedro dijo al pueblo que viniese a la casa de Marcelo. Mas la madre del muchacho suplicaba a Pedro que entrase en su casa. Empero Pedro había acordado estar con Marcelo en el día del Señor, para ver a las viudas, como Marcelo había prometido, a fin de ministrarles con sus propias manos. El muchacho, pues, que había resucitado, dijo: No me aparto de Pedro. Y su madre, gozosa y regocijándose, fue a su propia casa. Y el día después del sábado vino a la casa de Marcelo trayendo a Pedro dos mil monedas de oro, y diciendo a Pedro: Reparte éstas entre las vírgenes de Cristo que le sirven. Mas el muchacho que había resucitado de los muertos, viendo que nada había dado a ninguno, fue a casa, y abrió el arca, y él mismo ofreció cuatro mil monedas de oro, diciendo a Pedro: He aquí, yo también, que fui resucitado, ofrezco doble ofrenda, y a mí mismo también desde este día en adelante como sacrificio que habla a Dios.