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Hechos de Pedro · Capítulo 27

  1. 1Entretanto, el hijo de la viuda también fue traído sobre un lecho por los jóvenes, y el pueblo les abrió paso y los trajo a Pedro. Y Pedro alzó los ojos al cielo, y extendió las manos, y dijo: ¡Oh Padre santo de tu Hijo Jesucristo, que nos has concedido tu poder, para que por medio de ti pidamos y obtengamos, y despreciemos todo lo que hay en el mundo, y te sigamos sólo a ti, que de pocos eres visto y quieres ser conocido de muchos!: resplandece en derredor de nosotros, Señor, alúmbranos, manifiéstate, resucita al hijo de esta anciana viuda, la cual no puede valerse sin su hijo. Y yo, repitiendo la palabra de Cristo mi Señor, te digo: Joven, levántate y anda con tu madre en tanto que puedas hacerle bien; y después de esto me servirás de una manera más alta, ministrando en la suerte de diácono del obispo. Y al punto el muerto se levantó, y las multitudes lo vieron y se maravillaron, y el pueblo clamó: Tú eres Dios el Salvador, tú, el Dios de Pedro, el Dios invisible, el Salvador. Y hablaban entre sí, maravillándose en verdad del poder de un hombre que con una palabra invocaba a su Señor; y lo recibieron para santificación.