LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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Hechos de Pedro · Capítulo 15

  1. 1Y cuando fue dicho a Pedro que Simón había dicho esto, envióle Pedro una mujer que tenía un niño de pecho, diciéndole: Desciende presto, y hallarás a uno que me busca. A ti ninguna necesidad hay de que le respondas nada, sino calla y oye lo que el niño que tienes en brazos le dirá. Descendió, pues, la mujer. Y el niño a quien ella criaba tenía siete meses; y recibió voz de hombre y dijo a Simón: ¡Oh tú, abominado de Dios y de los hombres, y destrucción de la verdad, y simiente maligna de toda corrupción, oh fruto por naturaleza infructuoso! Mas solamente por un breve y pequeño tiempo serás visto, y después de esto eterno castigo está guardado para ti. ¡Tú, hijo de un padre desvergonzado, que nunca echas tus raíces para el bien sino para veneno, generación infiel y privada de toda esperanza! No fuiste confundido cuando un perro te reprendió; yo, un niño, soy compelido de Dios a hablar, y ni aun ahora te avergüenzas. Mas aun contra tu voluntad, en el día de reposo venidero, otro te traerá al foro de Julio para que se muestre qué linaje de hombre eres. Apártate, pues, de la puerta por donde andan los pies de los santos; porque no corromperás más las almas inocentes que apartaste del camino y contristaste; en Cristo, por tanto, será manifiesta tu perversa naturaleza, y tus artificios serán desmenuzados. Y ahora te hablo esta última palabra: Jesucristo te dice: Queda mudo en mi nombre, y sal de Roma hasta el día de reposo venidero. Y al instante quedó mudo y su habla fue ligada; y salió de Roma hasta el día de reposo y moró en un establo. Mas la mujer se volvió con el niño a Pedro y contó a él y a los demás hermanos lo que el niño había dicho a Simón; y magnificaron al Señor, que había mostrado estas cosas a los hombres.