Hechos de Pedro · Capítulo 12
- 1Mas Simón, dentro de la casa, dijo así al perro: Di a Pedro que no estoy dentro. Al cual respondió el perro en presencia de Marcelo: Oh tú sumamente impío y desvergonzado, enemigo de todos los que viven y creen en Cristo Jesús, he aquí un animal mudo enviado a ti, el cual ha recibido voz humana para confundirte y mostrarte engañador y mentiroso. ¿Has meditado tanto tiempo para decir al fin: Di a él que no estoy dentro? ¿No te avergüenzas de proferir tus flacas e inútiles palabras contra Pedro, ministro y apóstol de Cristo, como si te pudieses esconder de aquel que me ha mandado hablar contra ti en tu faz, y esto no por causa de ti, sino por causa de aquellos a quienes engañabas y enviabas a la perdición? Maldito seas, por tanto, tú, enemigo y corruptor del camino de la verdad de Cristo, el cual probará por fuego que no se apaga y en las tinieblas de afuera las iniquidades que has cometido. Y habiendo dicho esto, el perro salió y el pueblo le siguió, dejando a Simón solo. Y vino el perro a Pedro mientras este estaba sentado con la multitud que había venido a ver el rostro de Pedro, y relató el perro lo que había hecho a Simón. Y así habló el perro al ángel y apóstol del Dios verdadero: Pedro, tendrás una gran contienda con el enemigo de Cristo y sus siervos, y a muchos que han sido engañados por él convertirás a la fe; por lo cual recibirás de Dios el galardón de tu obra. Y cuando el perro hubo dicho esto, cayó a los pies del apóstol Pedro y entregó el espíritu. Y cuando la gran multitud vio con asombro al perro hablar, comenzaron entonces unos a postrarse a los pies de Pedro, y algunos decían: Muéstranos otra señal, para que creamos en ti como ministro del Dios viviente, porque Simón también hizo muchas señales en nuestra presencia y por eso le seguimos.