LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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Hechos de Pedro · Capítulo 1

  1. 1En el tiempo en que Pablo moraba en Roma y confirmaba a muchos en la fe, aconteció también que una mujer por nombre Cándida, mujer de Cuarto, que estaba sobre las cárceles, oyó a Pablo, y atendió a sus palabras, y creyó. Y habiendo ella instruido también a su marido, y habiendo él creído, Cuarto permitió a Pablo ir adonde quisiese, lejos de la ciudad; al cual dijo Pablo: Si fuere la voluntad de Dios, él me lo revelará. Y después que Pablo hubo ayunado tres días y pedido al Señor lo que le fuese de provecho, vio una visión, diciéndole el Señor mismo: Levántate, Pablo, y sé médico en tu cuerpo para con los que están en España.
  2. 2Él, pues, habiendo referido a los hermanos lo que Dios había mandado, no dudando nada, se dispuso a salir de la ciudad. Mas estando Pablo para partir, hubo gran llanto en toda la hermandad, porque pensaban que no verían más a Pablo, de tal manera que rasgaron sus vestidos. Porque traían también a la memoria cómo Pablo muchas veces había contendido con los doctores de los judíos y los había confundido, diciendo: Cristo, sobre quien vuestros padres pusieron las manos, abolió sus sábados, y ayunos, y días de fiesta, y circuncisión; y las doctrinas de hombres y las demás tradiciones él las abolió. Mas los hermanos lamentaban y conjuraban a Pablo por la venida de nuestro Señor Jesucristo, que no se ausentase más de un año, diciendo: Conocemos tu amor para con tus hermanos; no te olvides de nosotros cuando hubieres llegado allá, ni comiences a desampararnos, como a niños pequeños sin madre. Y rogándole ellos largamente con lágrimas, vino un estruendo del cielo, y una gran voz que decía: Pablo, el siervo de Dios, es escogido para ministrar todos los días de su vida; por manos de Nerón, el hombre impío y perverso, será perfeccionado delante de vuestros ojos. Y cayó muy gran temor sobre los hermanos a causa de la voz que vino del cielo; y fueron confirmados aún más en la fe.