Segunda Apología de Justino · Capítulo 6
- 1Al Padre de todos, que no ha sido engendrado, no se le da nombre alguno. Pues, cualquiera que sea el nombre con que se le llame, quien se lo da es más antiguo que Él. Padre, Dios, Creador, Señor y Dueño no son nombres, sino apelativos derivados de sus buenas obras y funciones. Su Hijo, el único llamado propiamente Hijo, el Verbo, que estaba con Él y fue engendrado antes de las obras, cuando al principio creó y ordenó todas las cosas por medio de Él, se llama Cristo, por haber sido ungido y porque Dios ordena todas las cosas por medio de Él. Este nombre contiene también un significado desconocido; asimismo, “Dios” no es un nombre, sino una noción implantada en la naturaleza humana acerca de algo difícil de explicar. “Jesús”, su nombre como hombre y Salvador, también tiene significado.
- 2También se hizo hombre, como dijimos antes, concebido según la voluntad de Dios Padre en favor de los hombres creyentes y para destruir a los demonios. Ahora podéis saberlo por lo que ocurre ante vuestros ojos. En todo el mundo y en vuestra ciudad hay innumerables endemoniados; muchos cristianos nuestros, invocando el nombre de Jesucristo, crucificado bajo Poncio Pilato, los han curado y siguen curándolos, dejando impotentes y expulsando de los hombres a los demonios que los poseen, aunque no podían curarlos los demás exorcistas, ni quienes recurrían a encantamientos y drogas.