LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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Segunda Apología de Justino · Capítulo 4

  1. 1Para que nadie nos diga: “Entonces, id todos y mataos, pasad ahora mismo a Dios y dejadnos en paz”, explicaré por qué no hacemos eso y por qué confesamos sin temor cuando nos interrogan. Se nos ha enseñado que Dios no creó el mundo sin propósito, sino por el género humano. Ya dijimos que se complace en quienes imitan sus cualidades y se disgusta con quienes abrazan lo despreciable, de palabra o de obra. Si todos nos matáramos, seríamos, en cuanto dependiera de nosotros, causa de que nadie naciera ni recibiera instrucción en las doctrinas divinas, y hasta de que dejara de existir el género humano. Si obráramos así, nos opondríamos a la voluntad de Dios.
  2. 2Cuando nos interrogan, no negamos nada, pues no tenemos conciencia de mal alguno; consideramos impío no decir la verdad en todo, cosa que sabemos agrada a Dios, y ahora deseamos mucho libraros de un prejuicio injusto.