2 Adán y Eva · Capítulo 4
- 11. Entonces Dios ordenó que Satanás se mostrase claramente a Adán, en su propia forma horrenda.
- 22. Mas cuando Adán lo vio, temió y tembló al verlo.
- 33. Y Dios dijo a Adán: 'Mira a este demonio, y a su rostro horrendo, y sabe que fue él quien te hizo caer del resplandor a la oscuridad, de la paz y del reposo al trabajo y a la miseria.
- 44. ¡Y mira, oh Adán, a aquel que dijo de sí mismo que es Dios! ¿Puede Dios ser negro? ¿Asumiría Dios la forma de una mujer? ¿Existe alguien más fuerte que Dios? ¿Y puede Él ser vencido?
- 55. "¡Mira, pues, oh Adán, y míralo atado en tu presencia, en el aire, incapaz de huir! Por tanto, yo te digo: no tengas miedo de él; de aquí en adelante, ten cuidado y guárdate de él, en todo cuanto pueda hacerte."
- 66. Entonces Dios echó a Satanás de delante de Adán, a quien Él fortaleció y cuyo corazón consoló, diciéndole: "Desciende a la Cueva de los Tesoros y no te apartes de Eva; yo reprimiré en ti toda lujuria animal."
- 77. A partir de aquella hora aquello dejó a Adán y Eva, y ellos gozaron de reposo por mandato de Dios. Mas Dios no hizo lo mismo con ninguno de los descendientes de Adán; sino sólo con Adán y Eva.
- 88. Entonces Adán adoró delante del Señor, por haberlo librado y por haber sosegado sus pasiones. Y él descendió de encima de la cueva y habitó con Eva como antes.
- 99. Esto puso fin a los cuarenta días de su separación de Eva.