4 Baruc · Capítulo 1
- 11. Aconteció que, cuando los hijos de Israel fueron llevados cautivos por el rey de los caldeos, Dios habló a Jeremías diciendo: Jeremías, mi escogido, levántate y sal de esta ciudad, tú y Baruc, pues voy a destruirla por causa de la multitud de los pecados de los que en ella habitan.
- 22. Pues vuestras oraciones son como una columna sólida en medio de ella y como un muro indestructible que la rodea.
- 33. Ahora, pues, levántate y parte antes de que el ejército de los caldeos la cerque.
- 44. Y Jeremías respondió, diciendo: Te ruego, Señor, permíteme a mí, tu siervo, hablar en tu presencia.
- 55. Y el Señor le dijo: Habla, mi escogido Jeremías.
- 66. Y Jeremías habló, diciendo: Señor Todopoderoso, ¿entregarías la ciudad escogida en las manos de los caldeos, para que el rey y la multitud de su pueblo se gloriasen y dijesen: “Yo prevalecí sobre la santa ciudad de Dios”?
- 77. No, Señor mío, mas si fuere de tu voluntad, que sea destruida por tus manos.
- 88. Y el Señor dijo a Jeremías: Ya que tú eres mi escogido, levántate y sal de esta ciudad, tú y Baruc, porque voy a destruirla por causa de la multitud de los pecados de aquellos que en ella habitan.
- 99. Pues ni el rey ni su ejército podrán entrar en ella, a menos que yo primero abra sus puertas.
- 1010. Levántate, pues, ve hacia Baruc y dile estas palabras.
- 1111. Y cuando te levantes, a la sexta hora de la noche, sal hasta los muros de la ciudad y yo te mostraré que, a menos que yo primero destruya la ciudad, ellos no podrán entrar en ella.
- 1212. Dicho esto, el Señor se apartó de Jeremías.