3 Baruc · Capítulo 9
- 11. Y él me tomó y me llevó hacia el oeste; y cuando llegó la hora del ocaso,
- 22. Vi nuevamente el ave viniendo delante de él, y así que ella llegó vi a los ángeles, y ellos quitaron la corona de su cabeza.
- 33. Mas el ave estaba exhausta y con las alas encogidas.
- 44. Y viendo estas cosas, yo dije: Señor, ¿por qué levantaron la corona de la cabeza del sol, y por qué el ave está tan exhausta?
- 55. Y el ángel me dijo: La corona del sol, cuando ya ha pasado el día, cuatro ángeles la toman, y la llevan al cielo, y la renuevan, porque ella y sus rayos fueron contaminados en la tierra; además, es así renovada cada día.
- 66. Y yo, Baruc, dije: Señor, ¿y por qué sus rayos están contaminados en la tierra? Y el ángel me dijo: Porque contempla la ilegalidad y la injusticia de los hombres, a saber, fornicaciones, adulterios, robos, extorsiones, idolatrías, embriagueces, homicidios, contiendas, celos, maledicencias, murmuraciones, susurros, adivinaciones y cosas semejantes, que no agradan a Dios. A causa de estas cosas es contaminada y, por tanto, es renovada.
- 77. Mas tú preguntas sobre el ave, cómo está exhausta. Porque al restringir los rayos del sol a través del fuego y del calor ardiente de todo el día, queda exhausta. Pues, como dijimos antes, a menos que sus alas protegiesen los rayos del sol, ninguna criatura viva sería preservada.