3 Baruc · Capítulo 10
- 11. Y ellos se retiraron, la noche también cayó, y al mismo tiempo vino el carro de la luna, junto con las estrellas.
- 22. Y yo, Baruc, dije: Señor, muéstrame también, te ruego, cómo sale, hacia dónde parte y en qué forma se mueve. Y el ángel dijo: Espera y tú también verás esto en breve.
- 33. Y al día siguiente yo también la vi en la forma de una mujer, sentada en un carro con ruedas. Y había delante de ella bueyes y corderos en el carro, y una multitud de ángeles de la misma manera.
- 44. Y yo dije: Señor, ¿qué son los bueyes y los corderos? Y él me dijo: Ellos también son ángeles.
- 55. Y nuevamente pregunté: ¿Por qué es que en un momento aumenta, mas en otro momento disminuye?
- 66. Y (él me dijo): Escucha, oh Baruc: Esto que tú ves fue escrito por Dios tan bello como ningún otro.
- 77. Y en la transgresión del primer Adán, estaba cerca de Samael cuando él tomó la serpiente como vestidura. Y ella no se escondió, sino que aumentó, y Dios se airó contra ella, y la afligió, y acortó sus días.
- 88. Y yo dije: ¿Y cómo es que ella tampoco brilla siempre, sino sólo durante la noche?
- 99. Y el ángel dijo: Escucha: como en presencia de un rey los cortesanos no pueden hablar libremente, así la luna y las estrellas no pueden brillar en presencia del sol; pues las estrellas están siempre suspendidas, pero son protegidas por el sol, y la luna, aunque ilesa, es consumida por el calor del sol.