Pistis Sofía · Capítulo 25
Y respondió Jesús y dijo a María: "Bien has dicho, María; preguntas acertadamente con tu excelente pregunta, y echas luz sobre todas las cosas con certidumbre y precisión. Ahora, pues, de aquí en adelante nada os encubriré, sino que os revelaré todas las cosas con seguridad y franqueza. Oye, pues, María, y escuchad, todos vosotros los discípulos: Antes que yo hiciese proclamación a todos los arcontes de los eones y a todos los arcontes del Destino y de la esfera, estaban todos atados en sus ataduras y en sus esferas y en sus sellos, como Yew, el Veedor de la Luz, los había atado desde el principio; y cada uno de ellos permanecía en su orden, y cada cual caminaba conforme a su curso, según Yew, el Veedor de la Luz, los había establecido.
2"Y cuando venía el tiempo del número de Melquisedec, el gran Receptor de la Luz, solía él venir en medio de los eones y de todos los arcontes que están atados en la esfera y en el Destino, y quitaba la purificación de la luz de todos los arcontes de los eones y de todos los arcontes del Destino y de los de la esfera —porque quitaba entonces aquello que los ponía en turbación— y ponía en movimiento al acelerador que está sobre ellos, y los hacía girar en sus círculos con ligereza, y arrebataba el poder que en ellos había, y el aliento de su boca, y las lágrimas de sus ojos, y el sudor de sus cuerpos.
3"Y Melquisedec, el Receptor de la Luz, purifica aquellos poderes y lleva su luz al Tesoro de la Luz, mientras que los servidores de todos los arcontes juntan toda la materia de todos ellos; y los servidores de todos los arcontes del Destino y los servidores de la esfera que está debajo de los eones la toman y la forman en almas de hombres y de bestias y de reptiles y de fieras y de aves, y las envían abajo al mundo de la humanidad. Y además los receptores del sol y los receptores de la luna, si miraren arriba y vieren las configuraciones de los caminos de los eones y las configuraciones del Destino y las de la esfera, toman de ellos el poder de luz; y los receptores del sol lo aparejan y lo depositan, hasta entregarlo a los receptores de Melquisedec, el Purificador de la Luz. Y su desecho material lo llevan a la esfera que está debajo de los eones, y lo forman en almas de hombres, y lo forman también en almas de reptiles y de ganado y de bestias y de aves, según el círculo de los arcontes de aquella esfera y según todas las configuraciones de su revolución, y las arrojan a este mundo de los hombres, y vienen a ser almas en esta región, como os acabo de decir."
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público