El Pastor de Hermas · Capítulo 8
- 1Después que ella terminó estas palabras, me dijo: ¿Quieres oírme leer? Yo dije: Sí, señora.
- 2Ella dijo: Sé oyente, pues, y escucha la gloria de Dios. Oí cosas grandes y maravillosas que no alcanzaba a retener en la memoria.
- 3Pues todas las palabras eran aterradoras, tales que un hombre no puede soportar. Las últimas palabras, empero, retuve, pues eran más suaves y provechosas para nosotros.
- 4He aquí que el Dios de los Ejércitos, que por su poderosa fuerza y gran sabiduría creó el mundo, y por su gloriosa voluntad ciñó su creación de hermosura, y por su fuerte palabra afirmó los cielos y fundó la tierra sobre las aguas.