El Pastor de Hermas · Capítulo 18
- 1Y después que los jóvenes partieron y quedamos solos, ella me dijo: Siéntate aquí. Yo dije: Señora, deja que los ancianos se sienten primero.
- 2Ella dijo: Haz lo que te digo; siéntate. Entonces, cuando quise sentarme al lado derecho, ella no lo permitió, sino que me hizo seña con la mano para que me sentase a su izquierda.
- 3Mientras yo pensaba en esto y estaba triste porque no me dejó sentarme a la derecha, dijo: ¿Estás triste, Hermas? El lugar a la derecha es para otros, para los que ya agradaron a Dios y padecieron por el Nombre.
- 4Mas a ti te faltan muchas cosas para sentarte con ellos. Mas permanece como tú eres, en tu sencillez, y te sentarás con ellos, juntamente con todos los que practicaron sus obras y sufrieron lo que ellos padecieron.