Ignacio a los Efesios · Capítulo 19
- 1Y quedaron ocultos al príncipe de este mundo la virginidad de María y su alumbramiento, y de igual manera la muerte del Señor — tres misterios para ser pregonados — los cuales se obraron en el silencio de Dios.
- 2¿Cómo, pues, se manifestaron a los siglos? Una estrella resplandeció en el cielo sobre todas las estrellas; y su luz era inefable, y su novedad causó asombro; y todas las demás constelaciones con el sol y la luna hicieron un coro alrededor de la estrella; mas ella sobrepujaba a todas en resplandor; y había perplejidad para saber de dónde venía esta extraña aparición, tan desemejante a todas.
- 3Desde aquel punto todo encantamiento y maleficio fue disuelto, la ignorancia de la maldad desapareció, el imperio antiguo fue derribado, apareciendo Dios en semejanza de hombre para novedad de vida eterna; y lo que había sido perfeccionado en los consejos de Dios comenzó a obrarse. Por ende todas las cosas se conmovieron, por cuanto se trataba de la abolición de la muerte.