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Escrituras y Manuscritos

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Epístola de los Apóstoles · Capítulo 3

  1. 1Esto sabemos: que nuestro Señor y Redentor Jesucristo es Dios, el Hijo de Dios, que fue enviado de Dios, el Señor de todo el mundo, hacedor y creador del mismo, el cual es nombrado por todos los nombres, y sobremanera ensalzado sobre todas las potestades, Señor de señores, Rey de reyes, Soberano de soberanos, el celestial, que está sentado sobre los querubines y serafines a la diestra del trono del Padre; el cual por su palabra hizo los cielos, y formó la tierra y lo que en ella hay, y puso límites al mar para que no los traspasase; también los abismos y fuentes, para que brotasen y corriesen sobre la tierra; el día y la noche, el sol y la luna estableció, y las estrellas en el cielo; el que apartó la luz de las tinieblas; el que llamó al abismo, y en un abrir y cerrar de ojos ordenó la lluvia del invierno, la nieve, el granizo y el hielo, y los días en sus diversos tiempos; el que hace temblar la tierra y otra vez la afirma; el que creó al hombre a su propia imagen, conforme a su semejanza; y por los padres de la antigüedad y los profetas es declarado, a quien los apóstoles predicaron y a quien los discípulos palparon. En Dios, el Señor, el Hijo de Dios, creemos, que él es el Verbo hecho carne; que de María la virgen santa tomó cuerpo, engendrado del Espíritu Santo, no de voluntad de carne, mas por la voluntad de Dios; que fue envuelto en pañales en Belén y manifestado, y creció y llegó a la edad madura, cuando también nosotros le contemplamos.