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Escrituras y Manuscritos

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Epístola de los Apóstoles · Capítulo 11

  1. 1Dijo entonces el Señor a María y a sus hermanas: Vamos a ellos. Y él vino y nos halló adentro, y nos llamó afuera; mas nosotros pensamos que era un fantasma y no creímos que fuese el Señor. Díjonos entonces: Venid, no temáis. Yo soy vuestro maestro, el mismo, oh Pedro, a quien negaste tres veces; ¿y niegas ahora otra vez? Y vinimos a él, dudando en nuestros corazones si era él. Díjonos entonces: ¿Por qué dudáis todavía y sois incrédulos? Yo soy el que os hablé de mi carne, y de mi muerte, y de mi resurrección. Mas para que sepáis que yo soy, pon tú, Pedro, tu dedo en la señal de los clavos en mis manos, y tú también, Tomás, pon tu dedo en la herida de la lanza en mi costado; mas tú, Andrés, mira mis pies y ve si huellan la tierra; porque escrito está en el profeta: El fantasma de un demonio no hace huella en la tierra.