Carta de Léntulo · Capítulo 1
- 1Un cierto Léntulo, romano, siendo funcionario de los romanos en la provincia de Judea en tiempos de Tiberio César, al ver a Cristo y observar Sus obras maravillosas, Su predicación, Sus milagros sin fin y otras cosas asombrosas acerca de Él, escribió así al senado romano:
- 2En estos tiempos ha aparecido, y aún existe, un hombre de gran poder llamado Jesucristo, a quien los gentiles llaman profeta de la verdad y cuyos discípulos llaman Hijo de Dios, que resucita a los muertos y cura todas las enfermedades.
- 3Un hombre de estatura medianamente alta y apuesto, con semblante venerable, a quien quienes lo contemplan pueden amar y temer.
- 4Con cabello del color de una avellana verde y liso casi hasta las orejas, pero desde las orejas en rizos ondulados algo más oscuros y brillantes, que caen sobre sus hombros; con una raya en medio de la cabeza, según la costumbre de los nazarenos.
- 5Una frente lisa y muy serena, con el rostro sin arruga ni defecto alguno, que un color moderado hace hermoso; no se puede hallar defecto alguno en la nariz ni en la boca.
- 6Con barba abundante del color de su cabello, no larga, sino un poco bifurcada en la barbilla; de expresión sencilla y madura, con ojos grises, vivaces y claros.
- 7Terrible en la reprensión, bondadoso y amable en la admonición, alegre, pero conservando la gravedad.
- 8A veces ha llorado, pero nunca ha reído; de cuerpo alto y recto, con manos y brazos hermosos de contemplar.
- 9Grave, reservado y modesto al hablar, más hermoso que los hijos de los hombres.