Hechos de Pedro · Capítulo 18
- 1Hermanos muy amados y queridísimos, ayunemos juntos y oremos al Señor. Porque el que lo echó de allí es también poderoso para desarraigarlo de este lugar; y concédanos él poder para resistirle a él y a sus encantamientos mágicos, y para probar que él es el ángel de Satanás. Porque en el sábado nuestro Señor le traerá, aunque él no quiera, al foro de Julio. Doblemos, pues, nuestras rodillas ante Cristo, que nos oye, aunque no clamemos; él es quien nos ve, aunque no sea visto con estos ojos, con todo está en nosotros: si quisiéremos, él no nos desamparará. Purifiquemos, pues, nuestras almas de toda mala tentación, y Dios no se apartará de nosotros. Sí, con solo que parpadeemos con nuestros ojos, él está presente con nosotros.