Primera Apología de Justino · Capítulo 35
- 1Pero, cuando oís las palabras de los profetas pronunciadas como si hablaran personalmente, no debéis suponer que las digan los propios inspirados, sino la Palabra divina que los mueve. Pues a veces ella anuncia cosas que sucederán, como quien predice el futuro; a veces habla en nombre de Dios, Señor y Padre de todo; a veces en nombre de Cristo; a veces en nombre del pueblo que responde al Señor o a su Padre, como podéis ver incluso en vuestros propios escritores: un solo hombre escribe la obra entera, pero introduce a las personas que dialogan. Y esto no lo entendieron los judíos que poseían los libros de los profetas; por eso no reconocieron a Cristo ni siquiera cuando vino, sino que aún nos odian, a nosotros que decimos que ha venido y demostramos que, como se había predicho, fue crucificado por ellos.