Primera Apología de Justino · Capítulo 17
- 1Y en todas partes, con mayor diligencia que todos los hombres, procuramos pagar a los funcionarios designados por vosotros los impuestos ordinarios y extraordinarios, como él nos enseñó; pues en aquella ocasión algunos acudieron a él y le preguntaron si se debía pagar tributo al César, y respondió: "Decidme: ¿de quién es la imagen que lleva la moneda?" Y dijeron: "Del César." Y volvió a responderles: "Dad, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios." Por eso rendimos culto solo a Dios, pero en las demás cosas os servimos de buena gana, reconociéndoos como reyes y gobernantes de los hombres y rogando que, además de vuestro poder regio, poseáis también sano juicio.
- 2Pero, si no prestáis atención a nuestras oraciones y explicaciones francas, no sufriremos pérdida alguna, pues creemos (o mejor dicho, estamos persuadidos) que cada hombre sufrirá castigo en el fuego eterno conforme al mérito de sus actos y rendirá cuentas según el poder que recibió de Dios, como indicó Cristo al decir: "A quien Dios dio más, más se le exigirá."