Apocalipsis de Moisés · Capítulo 31
Y cuando Eva hubo dicho esto en medio de sus hijos, estando Adán postrado, enfermo y a punto de expirar tras un solo día de la enfermedad que le había sobrevenido, ella le dijo: ¿Cómo es que tú mueres y yo vivo, o cuánto he de vivir después que tú hayas muerto? Dímelo. Y Adán le dijo: No te congojes por esto, porque no tardarás tras de mí, sino que ambos hemos de morir juntos, y tú yacerás en mi lugar. Mas cuando yo muera, únjeme y ningún hombre me toque hasta que el ángel del Señor hable alguna cosa tocante a mí. Porque Dios no se olvidará de mí, sino que buscará a su propia criatura; y ahora levántate más bien y ora a Dios hasta que yo rinda mi espíritu en manos de Aquel que me lo dio. Pues no sabemos de qué manera nos presentaremos ante nuestro Hacedor, si estará airado contra nosotros, o si será misericordioso y querrá compadecerse y recibirnos.
Texto en inglés: Apocalypsis Mosis, in The Apocrypha and Pseudepigrapha of the Old Testament (Clarendon Press, 1913), R. H. Charles, 1913 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Apocalypsis Mosis, in The Apocrypha and Pseudepigrapha of the Old Testament (Clarendon Press, 1913), R. H. Charles (1913) · dominio público