3 Baruc · Capítulo 2
- 11. En verdad, yo, Baruc, estaba llorando mentalmente y entristeciéndome a causa del pueblo, y de que al rey Nabucodonosor le fue permitido por Dios destruir Su ciudad, diciendo:
- 22. Señor, ¿por qué incendiaste tu viña y la devastaste? ¿Por qué hiciste esto? ¿Y por qué, Señor, no nos retribuiste con otro castigo, sino que nos entregaste a naciones como estas, para que nos insultasen y dijesen: Dónde está su Dios?
- 33. Y he aquí que mientras yo lloraba y decía estas cosas, vi a un ángel del Señor viniendo y diciéndome: Entiende, oh hombre, muy amado, y no te preocupes tanto por la salvación de Jerusalén, pues así dice el Señor Dios, el Todopoderoso.
- 44. Pues Él me envió delante de ti, para revelarte y mostrarte todas (las cosas) de Dios.
- 55. Pues tu oración fue oída delante de él y llegó a los oídos del Señor Dios.
- 66. Y cuando él me dijo estas cosas, guardé silencio. Y el ángel me dijo: Deja de provocar a Dios, y te mostraré otros misterios, mayores que estos.
- 77. Y yo, Baruc, dije: Vive el Señor Dios, si tú me mostrares, y yo oyere una palabra tuya, no continuaré hablando. Dios añadirá a mi juicio en el día del juicio, si hablo de aquí en adelante. Y el ángel de los poderes me dijo: Ven, y te mostraré los misterios de Dios.