Para el miedo
Sobre este plan
Este plan es para quien tiene que dar un paso con las piernas temblando: una conversación difícil, una mudanza, un diagnóstico que se espera. Los seis pasajes no niegan el miedo. Dicen qué hay del otro lado.
Tres de ellos son órdenes de valentía dadas a quienes iban a asumir una misión. En Deuteronomio 31:6, Moisés habla al pueblo en vísperas de su muerte, sin poder cruzar el Jordán con ellos. En Josué 1:9, el sucesor recibe la misma promesa, «yo estaré contigo», y la orden de ser fuerte se repite en 1:6 y 1:7. Isaías 41:10 pertenece a la sección de los capítulos 40 a 48, dirigida a un pueblo desterrado que se sentía olvidado. Los otros textos vienen de más cerca. El Salmo 23:4 pone el «valle de sombra de muerte» en medio del camino, sin pedir saltárselo. El Salmo 27:1 es de David y hace una pregunta retórica: si el Señor es mi luz, ¿de quién temeré? En 2 Timoteo 1:7, Pablo escribe a un joven líder que parecía intimidado y le recuerda que Dios dio poder, amor y dominio propio.
Lee un pasaje por día y observa dónde está la promesa de presencia: casi todos traen un «conmigo», «contigo» o «me acompaña». El plan dura seis días y puede repetirse antes de cualquier decisión difícil.
No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Isaías 41:10 →Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
Josué 1:9 →Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Salmos 23:4 →Salmo de David. JEHOVÁ es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
Salmos 27:1 →Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.
2 Timoteo 1:7 →Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará.
Deuteronomio 31:6 →